Desde pequeña, he sido una chica que ha tenido sus metas, una chica que ha luchado con uñas y dientes para sacar la máxima nota posible, para cumplir mis objetivos. Desde pequeña, mucha gente me ha dado la espalda por ser diferente, por tener buenas notas, por ser como el ojo derecho de los profesores debido a mis méritos.
Desde que era pequeña, nunca he encajado bien en un grupo porque era como el bicho raro. La cosa empezó a cambiar cuando llegué al instituto. En mi primer año de instituto, me tocó una clase muy conflictiva, por lo que tampoco encajé en un grupo, ya que al ser una clase conflictiva, había chicos y chicas que solo sacaban malas notas, estaban todo el día de cachondeo y para ellos seguía siendo como el bicho raro, la típica empollona. En segundo se repitió la misma historia pero fue mucho más duro y problemático, porque a ese grupo se unieron más y eran más personas quien la tomaban contigo. Los insultos iban avanzando: empollona, fea, rara, idiota, capulla, etc. Tanto primero como segundo, fueron los dos años peores de mi vida en el instituto, porque ellos solo me hacían daño a mí con eso y a personas que eran como yo, personas que éramos bastantes pocas. Por fin pasé a tercero. El año que estuve en tercero de E.S.O fue estupendo, era un grupo super bueno ya que en 3ºA (la clase que yo estaba) estaban todas las personas que solían aprobar y estudiaban (ya que suelen ser todos los que dan francés). Ese año empecé a encajar en un grupo, a tener amigos de verdad, a saber lo que es estar rodeada de gente que es igual que tú, gente que tienen los mismos objetivos que tú y que piensan y actúan como tú. En 3º aprendí que los insultos de los demás solo sirven para hacerme más fuerte, que sería yo la que tendría un buen futuro y los que me insultaban no, que nadie podía hacer que me cayera. En 3º conocí a gente extraordinariamente alucinante, a gente que siempre está ahí ayudándote tengas el problema que tenga. Eramos una clase en la que todos nos ayudábamos a todos y nunca poníamos una negación a la hora de ayudar. Los mejores momentos que tengo de mi época escolar se concentran en ese año, viví momentos alucinantes con todos ellos. Ahora, estoy en 4ºD. Muchos de los que el año pasado estaban en mi clase, vuelven a estar conmigo de nuevo aunque también hay gente repetidora pero no importa, son buenos. Este año está siendo muy parecido al anterior aunque me está costando más tener las notas tan altas que tenía el año pasado, pero supongo que las voy a poder mejorar durante el curso. Hoy estuve hablando con un amigo, un amigo al que muchos pueden ver raro, ya que es muy callado y reservado, no tiene ni messenger ni mucho menos tuenti. Es un chico al que le gusta investigar cosas por internet, al que le gusta leer noticias, leer cosas sobre temas del instituto, etc. Al principio, no puedo negar que lo veía un poco raro porque era bastante diferente al resto, pero llevo 3 años en su clase y he aprendido a conocerle mejor y ahora me doy cuenta que es una persona tan normal como yo o como todos los demás, solo que prefiere gastar su tiempo en otras cosas en vez de gastarlo en estar hablando por el ordenador. Es un chico normal y corriente que ha vivido una historia parecida a la mía, donde en muchos sitios se le ha mirado raro por ser como es, por tener lo que tiene, pero cuando se le conoce, se puede ver perfectamente que es una bellísima persona, que hace lo mismo que cualquier persona, y que lucha por ser alguien en la vida, por tener un futuro digno. A él también le ha costado mucho encajar en un grupo debido a que es diferente al resto, pero poco a poco lo está consiguiendo y cada día está viendo que tiene más amigos, que habla más y que está cambiando y siendo más sociable.
Hoy puedo decir que juzgamos a las personas rápidamente, que no dejamos que se conozcan porque vemos que son diferentes a nosotros, que no damos una oportunidad para ver como son. Hoy puedo decir que hay gente bastante ignorante que al verte diferente te dan de lado. Hoy veo que hay gente bastante ignorante que piensan que la vida es solo de color rosa y que el día de mañana podrán tener un trabajo, pero yo hoy puedo decirles que gracias a ser ese "bicho raro" tendré un futuro mejor que ellos, un futuro en el que tendré unos estudios, un trabajo merecido, una familia como corresponde y que podré ser alguien en la vida.
Hoy he aprendido que las apariencias engañan, que por muy solo que te veas a veces, siempre encontrarás tu lugar en el mundo, aunque sea tarde, pero más vale tarde que nunca.
Atentamente: Alba del Río González.
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